El Tetrahidrocannabinol puede causar alteraciones psicomotoras
psicomotricidad.
El término psicomotricidad constituye en sí mismo, partiendo por su análisis lingüístico, un constructor dual que se corresponde con la dualidad cartesiana mente-cuerpo.
Puede decirse que la psicomotricidad tiene como interés el desarrollo de las capacidades de expresión, creatividad y movilidad a partir del uso del cuerpo. Sus técnicas intentan ejercer una influencia positiva en la acción que se produce con intencionalidad, con el objetivo de fomentarla o modificarla de acuerdo a la actividad del cuerpo.
Se trata, en definitiva, de una concepción de características integrales sobre el individuo que combina la motricidad con la psiquis para que el ser humano logre adaptarse de manera exitosa al entorno. Es posible distinguir entre diversos ámbitos de acción de la psicomotricidad, que derivan en corrientes o disciplinas como la psicomotricidad clínica (enfocada a personas con problemas en su evolución, proponiendo tratamientos mediante el uso del cuerpo) y la psicomotricidad educativa(que se desarrolla en la etapa escolar y se orienta a personas sanas para fomentar su desarrollo mediante el juego y la actividad física)
El cuerpo y la psiquis integran una unidad indisoluble en el hombre. Las primeras manifestaciones de un desarrollo normal del hombre son sus manifestaciones motrices. En el desarrollo psicomotor del hombre suelen distinguirse tres etapas bien diferenciadas:
• Desde el nacimiento hasta los siete años de edad.
• Desde los siete años a los 10 años.
• De los 10 a los 14 años.
La etapa del nacimiento a los siete años de edad tiene relevante importancia en el desarrollo de forma general y en cuanto al desarrollo psicomotor se debe hacer énfasis en los reflejos primitivos que constituyen un indicador importante del desarrollo neurológico y funcional del niño. Este período se caracteriza porque el niño va del movimiento difuso y general al movimiento analítico, por la aparición del freno inhibitorio que al desarrollarse controla la actividad voluntaria para el paso del movimiento natural al movimiento cuidadoso, sensato y juicioso.
En la segunda etapa el freno inhibitorio actúa ya adecuadamente. Los escolares tienden a presentar habilidades de motricidad gruesa fuertes y muy homogéneas. Las habilidades de motricidad fina también varían de forma significativa y se van orientando hacia el desarrollo de la capacidad del niño para escribir con organización, vestirse de forma adecuada y realizar encomiendas domésticas, como tender la cama o lavar la losa, entre otras. La tercera etapa se caracteriza porque en ella se integran las coordinaciones generales y el movimiento se aproxima al carácter adulto. Entre los 9,5 y los 14,5 años se presenta un crecimiento rápido concurrente en la estatura, alcanzando su punto máximo alrededor de los 12 años. Los adolescentes por tanto pasan por etapas de grandes dificultades, tanto en términos de apariencia como de movilidad y coordinación física. En esta etapa la energía física creciente se incorpora en forma gradual al movimiento diestro y rápido. A los 14 años según la mayoría de los estudiosos de la ciencia han integrado los tres factores, precisión, rapidez y fuerza muscular, dando al movimiento características adultas.
Trastornos psicomotrices por uso del THC.
El uso de cannabis a diario, y por ende de THC, y durante periodos prolongados provoca cambios estructurales y daños severos en el tejido cerebral (hipocampo y amígdala) que pueden traducirse en deficiencias en la memoria, la atención, percepción, resolución de problemas, la capacidad psicomotora y la velocidad de procesamiento de la información. También afecta al funcionamiento psicomotor, produce un efecto depresor del SNC, y altera la percepción, siendo capaz de provocar alucinaciones. Por ejemplo, se sabe que nuestro cerebro cuenta con un sistema se llama encocanabinoide. Su función es similar a la que realizan los derivados de la marihuana. Las que se producen en nuestro cerebro son una proteína que, entre otras cosas, sirven para borrar los recuerdos negativos. A ello se deben sus efectos sobre la memoria. Con el paso del tiempo no recordamos los hechos tal y como ocurrieron. De nuestra conciencia se van desvaneciendo los acontecimientos negativos. Por eso cuando contamos una historia sobre algo que nos ocurrió lo hacemos evocando lo mejor, lo más gracioso. Lo traumático pierde intensidad. Esta autorregulación es necesaria para mantener un estado emocional adecuado. Si no probablemente sería insufrible la vida. Es como aquello que se dice sobre que si una mujer recordara el grado del dolor del parto con la intensidad que lo vivió, nunca más se quedaría embarazada. De este borrado se encargan los cananbinoides de los que hablamos. Y estos cananbinoides están presentes en la marihuana. Si nosotros usamos cannabis exógenos, es decir la marihuana o sus derivados, estamos forzando artificialmente el mecanismo de olvidar, agrediendo nuestra memoria. Este daño neuronal se agrava más cuanto mayor es la concentración del tóxico, como por ejemplo lo que ocurre con el llamado ‘chocolate’. Y peor aún con el aceite de hachís que puede llegar a un 90% del principio activo.
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